
Le robaron sus ahorros, le hicieron sacar un crédito bancario y lo abatieron psíquicanente.
Por Mario Sosa
INTRODUCCIÓN
El bombardeo de todos los días a través de las redes sociales, con ofertas que seducen a los usuarios con “estar a un click” de obtener préstamos de dinero o de invertir en distintas plataformas para recibir ganancias exageradas, está haciendo estragos en las economías familiares.
Esto sucede acompañado del metamensaje imperante, que fomenta que se puede ganar plata fácilmente, sabiendo manejarse en el mundo de las finanzas aún sin tener un nivel socioeconómico holgado. Con unos pocos pesos en breve tiempo será millonario. O sea, la persona “viva”, que “sabe invertir” puede enriquecerse sin trabajar. Ergo LIBRA.
EL MECANISMO
Nos centraremos específicamente en las propuestas de “inversión” en YPF y VACA MUERTA.
Ya no son “la financierita de Araceli” ni “Curatola”, son estructuras profesionales con personas altamente capacitadas, que una vez que la persona ingenuamente entró en el sistema, lo van manipulando hasta extraerle todos sus ahorros y desaparecer.
Todo se inicia cuando el inocente sujeto acepta mediante Facebook, Instagram o YouTube acceder a un sitio de “inversores” de YPF o VACA MUERTA. El siguiente paso será completar un formulario para que se pongan en contacto con el interesado. Y así es, al poco tiempo lo contactan telefónicamente con extrema amabilidad, excelente vocabulario y alto conocimiento del mundo de las inversiones. Desde el supuesto Director, pasando por el Jefe de inversiones, sus respectivas asistentes y terminar en manos del manager que acompañará al “inversor” durante todo su recorrido en el sitio. Esto se realiza con videollamadas diarias y mails, con una permanente exhibición de los gráficos que muestran la evolución del capital, que podrá ser retirado en pesos o dólares americanos. Hacen sentir al incauto inversor que es poco menos que un lobo de Wall Street.
Todo eso pasa hasta que el teléfono “no pertenece a ningún usuario en servicio”.
EL CASO PARTICULAR
Nuestra entrevista fue con un olavarriense que nos solicitó reserva de su identidad, quien superó largamente la mitad de su vida, muy reconocido y con excelente reputación, de extensa trayectoria ligada a los medios y con múltiples actividades comerciales.
Él fue la víctima, es decir, no hablamos de una persona sin experiencia o un joven que recién empieza a vivir en el mundo adulto. Mencionamos esto para dar dimensión de la capacidad de captación de estos delincuentes, que si lograron engañar a quien resultó estafado con las características personales que mencionamos, tranquilamente pueden hacerlo con cualquier otro individuo, por más preparación o capacidades que tenga.
Solo se necesita ese segundo donde la tentación hace flaquear al descreimiento.
En nuestro encuentro con la persona engatusada, su relato estuvo impregnado de momentos en los cuales se quebraba por el despojo económico sufrido, pero también por la culpa que sentía por haber confiado y haberse dejado engañar de esa forma. Justamente eso es lo que generan estos mecanismos de estafa, depositar la culpa en la víctima. “¿Cómo no me di cuenta?” es la pregunta de cabecera, pero insistimos, son profesionales del engaño altamente preparados, que una vez que se accedió a sus garras logran que su proceder sea casi imposible de despertar desconfianza. Por el contrario, cada día consiguen mayor apego de las víctimas. Al punto que en este caso hasta lograron que sacara un crédito de más de un millón y medio de pesos de una entidad bancaria para completar el monto de la inversión necesaria para participar con mejores condiciones.
Resultará llamativo pero la habilidad de estas redes súper desarrolladas cautivan y seducen hasta ese extremo.
Hay que resaltar que hablamos de redes, no son acciones individuales. Fueron no menos de cinco personas las que hablaron con el vecino engañado y todas con una perfección llamativa en el manejo de las finanzas y las inversiones, además con sitio de internet de alta exposición y aún así parecen no ser identificables para los investigadores.
EL FINAL
En el caso particular del olavarriense en cuestión lo mantuvieron ligado a ellos hasta que quiso retirar parte de “su capital” y lo condicionaron, por no decir extorsionaron, a que para lograr su dinero previamente debería depositar tres mil dólares más, antes de una fecha determinada “para demostrar solvencia”, según le manifestaron. Ante la negativa de quien solo quería disponer de su dinero y que además no contaba con esa cifra, lo intimaron a que vencido ese plazo no podría hacer el retiro. Caducó el plazo y a partir de ese momento le cortaron el contacto y no respondieron más sus llamadas. Los números de teléfono con los cuales se sostuvo la historia ya no pertenecían a un usuario y los caribeños acentos de las amables voces que cada día endulzaban su oído se convirtieron en silencio. Cabe destacar que las comunicaciones identificaban números provenientes de España, Reino Unido, Gral Pico (La Pampa), Buenos Aires, etc y ante la inquietud manifestada por esta situación, la respuesta era que se trataba de líneas corporativas, por eso su multiorigen geográfico.
La mecánica fue exactamente igual tanto en la supuesta YPF como en VACA MUERTA, ambos lugares en los que la víctima creyó invertir.
La pregunta que nos hacemos es ¿cuántos argentinos más estarán creídos de ser inversores de YPF y VACA MUERTA y otras empresas, y en realidad están siendo engañados?.
LAS ACCIONES
Nuestro entrevistado ha emprendido acciones contra la empresa YPF por falta de control e interés en el uso fraudulento de su sitio, ya que es público y notorio el accionar de estas bandas a través de las redes y nunca se ha salido a alertar desde los sitios oficiales, al menos enfática y masivamente. Evidentemente aquí parecen existir responsabilidades compartidas.
El vecino acudió a la UFI sin obtener respuesta hasta el momento y al Centro de Defensa del Consumidor, donde sí ha logrado una primera audiencia de conciliación a la que no acudió la empresa YPF y ahora se ha fijado una segunda para el 21 de este mes.
CONCLUSIONES
La moraleja de esta historia, que debe repetir la de miles de incautos argentinos, es que no hay recetas infalibles y fáciles para ganar plata, ni máquinas de hacer dinero, ni regalos magnánimos, ni inversiones mágicas. Lo que existe y ha proliferado, es un gran “bluff” para que los inescrupulosos sí ganen dinero fácilmente, robándosela a otros y resultando indetectables para el sistema policíaco-judicial. Nadie lo habla, nadie alerta. Estamos casi indefensos, protegidos solamente por el olfato de la desconfianza que pareciera que debemos cultivar cada día más. Y el que se deja tentar en ese instante de debilidad, una vez adentro de ese perverso sistema, ya es pan comido para los hábiles estafadores.
Desconfía y triunfarás.
